Paz duradera

“La cuestión no es, entonces, resolver si el acuerdo de paz traerá la Paz. Está clarísimo que no. El punto, más bien, es si favorece o no ese ideal, si le hace honor o no. Y a la hora de determinar esto, no basta con examinar sus efectos políticos o sociales. Hay que mirar en qué medida su implementación puede contribuir a promover una cultura de paz; o mejor, en qué medida puede motivar a cada colombiano y colombiana, cada cual individualmente, a esforzarse por transformar las raíces de la violencia.”